BOLETÍN MAYO 2016 – “Como ejercer autoridad en la familia”

LIDERAZGO EN LOS PADRES:  La familia constituye un grupo social en el que sus miembros tienen una vinculación genética y donde el liderazgo es ejercido por los padres. Como líderes del grupo, los padres tienen que conducirlo en el ejercicio de su autoridad. . El liderazgo ha de ser un instrumento que empleemos para ayudar a los hijos a que sean mejores personas, para que se eduquen pensando, amando y decidiendo cada día mejor, dentro del verdadero amor que busca el bien de la persona que amamos. En este caso, los hijos.
El liderazgo en la familia ha de ser un servicio generoso, amoroso y eficaz que los padres regalen a sus hijos. Por medio de la autoridad, los padres irán ayudando, poco a poco, a que los hijos sean mejores, a que se acerquen a Dios, a que logren la formación y vivencia de virtudes. No es para que los padres dominen, manden y exijan a los niños los caprichos que, como padres, puedan tener.
Quien realmente quiera ser líder con sus hijos y en la familia en general, se ha de convertir en ejemplo de servicio.

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AUTORIDAD EN LA FAMILIA:  La autoridad en la familia ha de ir inspirada por el cariño que tengas por tus hijos, por el verdadero amor que busca el bien de ellos, por el respeto a sus personas, por el dominio personal de tus enojos, flojera y egoísmo.
Estará revestida de generosidad, pues debes esforzarte para vencer tus comodidades con tal de ayudar a que tu hijo sea mejor. Será, también, una autoridad adecuada según las necesidades de cada uno de los miembros de la familia. No podrás exigir lo mismo a un niño que a una niña; a quien es flojo o mas inquieto, a quien es inteligente o a quien lo es menos. La autoridad tiene espíritu de servicio, entusiasta, incansable, con las ganas de colaborar en la mejora real de tu familia.

¿Autoridad es igual a mandar?

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Quien realmente quiera tener autoridad con sus hijos y en la familia en general, se ha de ser ejemplo de servicio. Querrá ayudarles a ser mejores por medio de su actuación como autoridad. No confundir autoridad con autoritarismo. La dictadura re- quiere poco talento, pero es mala estrategia, ser autoritario no otorga autoridad. Hay quien piensa que el éxito está en que jamás le rechisten una orden, eso es confundir la sumisión absoluta con la verdadera autoridad, no saber distinguir entre poder y autoridad. El poder se recibe “La autoridad hay que ganarla”, se conquista mereciéndola !Mandar es fácil! conseguir ser obedecido, ya no tanto. La confianza en los miembros de la familia, valorar su quehacer diario, es clave primordial para desarrollar la autoridad. Recuerda que los hijos son el fruto del amor, de la entrega total y mutua de los cónyuges. Ese fruto se transforma en una nueva vida.

Que necesitas para ser una buena autoridad en la familia

a. Necesitas apoyar siempre la autoridad del otro cónyuge. “esfuérzate por   obedecer”. “Ella   te   quiere   mucho”. Y no decir al niño:  “No le hagas caso”. Cuida que el prestigio de tu cónyuge siempre está apoyado por ti.

b. Quien se esfuerza por ser ejemplo,  tendrá  el derecho de exigir.

c. Cada vez que ejerzas tu autoridad, des una orden o una indicación, dialoga con tus hijos. Explícales por que han de hacerlo.

d. Mantén siempre la calma, la serenidad, el dominio personal. Nunca ejerzas tu autoridad en la familia si estás de mal humor, enojado o con un coraje.

e. Desarrolla en tus hijos el sentido de responsabilidad para que asuman las consecuencias de sus actos.

f. Induce en ellos las habilidades de   trabajo en equipo aprendiendo actitudes de cooperación, de toma de decisiones y respeto por las reglas.

Estilos de Autoridad 

Hay varios estilos de ejercer la autoridad. Veamos cuál de ellos resulta más frecuente en nosotros, cuál es nuestra tendencia para corregirla si fuera preciso.

Permisivo o sobreprotector: Consideran que los hijos son buenos y saben qué tienen que hacer. Hay que darles todo lo que piden, especialmente aquello que los padres no pudieron tener. Tratan de evitar que sus hijos se enfrenten a las dificultades de la vida, y van quitándoles obstáculos. En los conflictos, los hijos siempre salen ganando. No hay una orientación dada por los padres, los hijos crecen sin pautas de conducta.

Permisivo autoritario: La razón es siempre de los padres. Consideran que el respeto de los hijos proviene del temor. Los padres imponen las soluciones en los conflictos que se plantean. Los padres dirigen y controlan todo el proceso de toma de decisiones. Critican a la persona (“eres un inútil”), no las acciones de la persona, lo que genera una baja autoestima.

Estilo cooperativo: Los padres consideran que se pueden equivocar en las decisiones como cualquier ser humano. Buscan y potencian que los hijos puedan aprender autónomamente y que saquen lo mejor de sí mismos. Ayudan en la búsqueda de soluciones equidistantes del abandono y de la sobreprotección. Consideran que los problemas son un reto para la superación personal. Las relaciones entre padres e hijos están presididas por el respeto mutuo y la cooperación.

SUGERENCIAS
En muchos casos, el éxito de la autoridad está más en cómo hacerlo, El modo de intervenir es lo que hace que se valore al líder. Hay que pedir lo que razonablemente se pueda exigir. Un buen líder se debe conocer lo suficiente no solo de manera personal sino también en el rol que desempeña. Nada quiere ser liderado por alguien a quien le falta valor o confianza en sí mismo; no hay seguidores inteligentes que puedan ser dominados mucho tiempo.

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