BOLETÍN SETIEMBRE

LA FAMILIA

Importancia de

la Familia

La composición de la familia varía de sociedad en sociedad, de país en país, de  región  en   región,  pudiendo en algunos casos ser muy numerosa y en muchos otros limitarse   solamente  a    los      integrantes centrales o nucleares: padre, madre  e  hijos.   Convencionalmente  se  entiende  por   familiares secundarios a los tíos, primos, abuelos y sobrinos. Luego, también podemos mencionar a la familia política.

La importancia de la familia estriba principalmente  en  dos  pilares fundamentales para la existencia del ser humano: la familia brinda al recién nacido protección, cuidado y cariño, enseñándole a través de esas   cosas  reglas  de  comportamiento, dónde  está  el  peligro, cómo ser saludable, Esto es así ya que un bebé (de cualquier tipo, no sólo humano) al ser abandonado sin ningún tipo de cuidado o protección de posibles peligros no podría sobrevivir por sí solo.

Cuidado y protección

El cuidado y  la  protección de los padres es necesaria hasta la edad de la adultez, momento en el cual se entiende que la persona ya puede valerse y cuidarse por sí misma (en términos de edad, la adultez varía de país en país pero se suele establecer alrededor de los 16 a 18  años.

La posibilidad  de  establecer una comunicación es un  fenómeno que le permitirá a uno luego adaptarse a la sociedad  en la que viven otros individuos. Se estima usualmente que al recién nacido suele llevarle un tiempo comprender que la madre es un ser distinto a él mismo y allí es donde cumple un rol fundamental el padre, separándolos pero también permitiéndole al bebé comprender lentamente que es parte de algo mayor que sí mismo.

El valor de la familia va más allá de los encuentros habituales e ineludibles,  los  momentos  de alegría  y  la  solución  a   los   problemas que cotidianamente se enfrentan.  El valor nace y se desarrolla cuando cada uno de sus   miembros   asume   con   responsabilidad y alegría el papel que le ha tocado desempeñar en la familia, procurando el bienestar, desarrollo y felicidad de todos los demás.

Formar y llevar a la familia en un camino de superación constante no  es   una  tarea   fácil.    Las exigencias de  la  vida  actual  pueden dificultar la colaboración e interacción porque ambos padres trabajan, por tanto, es necesario dar orden y prioridad a todas nuestras obligaciones y aprender a vivir con ellas. Debemos olvidar que cada miembro cumple con una tarea específica y un tanto aislada  de  los  demás:   papá trabaja y trae dinero, mamá cuida hijos y mantiene la casa en buen estado, los hijos estudian y deben obedecer.

Lo primero que debemos resolver en una familia es el egoísmo: mi tiempo, mi trabajo, mi diversión, mis gustos, mi descanso… si todos esperan comprensión y cuidados ¿quién tendrá la iniciativa de servir a los demás? Si papá llega y se acomoda como sultán, mamá se encierra en su habitación, o en definitiva  ninguno de  los  dos está disponible, no se puede pretender que los hijos entiendan que deben ayudar, conversar y  compartir tiempo con los demás.

La generosidad nos hace superar el cansancio para escuchar esos problemas de niños (o jóvenes) que para los adultos tienen poco importancia; dedicar un tiempo especial para jugar, conversar o salir de paseo con todos el fin de semana; la salida a cenar o al cine cada mes con el cónyuge… La unión familiar no se plasma en una fotografía, se va  tejiendo  todos los  días con pequeños detalles de cariño  y atención, sólo así demostramos un auténtico interés por cada una de las  personas  que   viven  con   nosotros.

Participar de las alegrías y fracasos

Otra idea fundamental es que en casa todos son importantes, no existen logros pequeños, nadie es mejor o superior. Se valora el esfuerzo y dedicación puestos en el trabajo, el estudio y la ayuda en casa, más que la perfección de los resultados obtenidos; se tiene el empeño por servir a quien haga falta, para que aprenda y mejore; participamos de las alegrías y fracasos, del mismo  modo  como lo haríamos con un amigo… Saberse apreciado, respetado y comprendido, favorece a la autoestima, mejora la convivencia y fomenta el espíritu de servicio.

Aunque son  los  padres  quienes  tienen  la  responsabilidad en la formación y educación de los hijos, estos últimos no quedan exentos. Los jóvenes solteros, y aún los niños, compartes esa  misma  responsabilidad  pues  en  este  camino todos  necesitamos  ayuda  para ser mejores  personas.  Actualmente   triunfan aquellos que se distinguen por su capacidad de trabajo, responsabilidad, confianza, empatía, sociabilidad, comprensión, solidaridad, etc. etc., valores que se aprenden en casa y se perfeccionan a lo largo de la vida según la experiencia y la intención personal de mejorar.

EL DESAFIO:  RESOLVER CONFLICTOS

El fortalecer y enriquecer el bienestar individual y familiar, es un fin que tiene a su vez, varios objetivos específicos:

Aprender a comprenderse a uno mismo y a los demás.

Facilitar los procesos del desarrollo y del comportamiento humano en el marco familiar a lo largo de los diversos ciclos de la vida familiar.

Conocer patrones y procesos vinculados a la vida en pareja  en familia.

Adquirir habilidades fundamentales para la vida en familia.

Desarrollar el potencial de las personas para que  desempeñen  roles  familiares en  la actualidad y en el futuro.

Facilitar el desarrollo de habilidades de cohesión y resistencia en la familia.

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