Boletín Noviembre

Derechos del Niño

Sensibilizar

Sensibilizar y formar parte activa es poco conocida en nuestros ambientes;  pensamos  que  basta con nuestro compromiso educativo ordinario.

Ciertamente  tiene su importancia y así  se  participa  en  la  defensa y la promoción de los niños y  jóvenes.  Pero puede encontrar un nuevo aliento en el proceso  y enriquecerse con un consenso  de   tipo universal, proponer la organización de sensibilización y formación en el tema de los derechos del Niño, dirigido a los miembros de las comunidades educativas.

La   Convención   sobre   los   Derechos del Niño establece la creación de un Comité de los Derechos del Niño, para monitorear el avance de los países que ratificaron la Convención, en cuanto    a   garantizar    los   derechos  de  niñas. niños y adolescentes en sus países.

Identificar necesidades

Podemos realizar este trabajo de identificación de las necesidades en cada uno de nuestros centros, pero también fuera, caso por caso, para dar respuestas adaptadas por ejemplo, identificar a los jóvenes que no comen por la mañana o al mediodía;  aquellos que  llegan cansados por la mañana porque no tienen una hora exacta de dormir; los niños que no son cuidados por los padres y duermen en casa de familiares o vecinos; aquéllos o que llevan vidas familiares difíciles. Pero, al   mismo   tiempo,    conviene   establecer un marco general de las necesidades de los niños y jóvenes en   el   seno  de  cada   Distrito, presentándolo como un informe, de esa manera constatar los derechos no  atendidos   del Niño y  del    adolescente, que se dan en cada zona”.

La Resiliencia

Ciertos estudios han demostrado cómo algunos     jóvenes,   entre  los  más  desfavorecidos y marginados, viven un auténtico sufrimiento narcisista: ¿Quién soy yo para que la sociedad no me preste   atención y no    me    dé     oportunidades? Estos jóvenes, viviendo en barrios difíciles, a menudo de origen emigrante, se sienten excluidos de la sociedad y terminan autoexcluyéndose del sistema escolar desde muy jóvenes. No ven la posibilidad de futuro y caen pronto en el consumo de drogas,  la delincuencia, etc. A pueden provenir de situaciones familiares dolorosas. Hay que    ayudar  a   esos    jóvenes     a reencontrar la confianza en sí mismos, y trabajar en el establecimiento de su propia estima    más    allá    de   sus   sufrimientos y frustraciones: “¡Vales tanto para mí!”  Esta  tarea  necesita  que  algunos miembros de la comunidad educativa se    formen en   las  técnicas de resiliencia . Mirar al  niño  con  las gafas de la resiliencia nos    permite no reducirlo a su problema, no verlo como un caso, sino detectar y desarrollar sus posibilidades, apoyarse sobre ellas para ayudarle a reconstruirse

Reconfortar familias

Ayudar a los jóvenes para que recuperen su autoestima puede significar al mismo tiempo ayudar a sus padres a enfrentarse a los nuevos desafíos de la familia, cualquiera que sea su forma actual” Escuelas de Padres”, u otras oportunidades a aquellos padres que lo desean de tener un lugar de reflexión en el que son   ayudados  a   resolver  tal o cual  problema? En este ámbito los colegios  tienen gran experiencia.  asegura la   relación    entre la    escuela  y  la    familia.   Promoviendo   programas de educación sexual y afectiva.

Es a menudo durante los   años de escuela, instituto, universidad, enseñanza superior que se forjan las convicciones concernientes a la relación amorosa, respeto del compañero/a, compromiso   de   la  pareja,    paternidad   responsable… toda una ecología humana que prepara a la acogida del niño .

Poner la cultura a disposición de los grupos más desfavorecidos y excluidos.

Profundizar la forma en que los jóvenes son acogidos y, qué  disposiciones  se toman cuando están en situación de considerable retraso escolar o de exclusión del sistema escolar o de dificultad de integración social.

Convertir en  realidad los derechos de la infancia

Los derechos humanos se aplican a todos los grupos de edad;   los niños y niñas tienen los mismos derechos humanos en general que los adultos.   Pero como  son   especialmente vulnerables, es necesario que tengan derechos concretos que reconozcan su necesidad de recibir una protección especial.

La Convención sobre los Derechos del Niño se ha utilizado en todo el mundo para promover y proteger los derechos de la infancia. Desde su aprobación, en el mundo se han producido avances considerables en el cumplimiento de los derechos de la infancia a la supervivencia, la salud y  la  educación  por  medio  de la prestación de bienes y servicios esenciales, y un reconocimiento   cada  vez   mayor  de   la   necesidad de establecer un entorno protector que   defienda  a  los   niños  y  niñas   de  la  explotación, los malos tratos y la violencia.

 Sin embargo, todavía queda mucho por hacer para crear  un  mundo  apropiado  para  la  infancia. Los progresos han sido desiguales, y algunos países se encuentran más retrasados que  otros  en  la  obligación  de  dar  a   los  derechos de la infancia  la  importancia  que  merecen.

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